Chistes de Jaimito

Jaimito el travieso, el irreverente, el osado… terror de padres, profesoras, hermanos, amigos, compañeros de colegio

jaimito

– Jaimito, ¿cuánto es 2 por 2?
– Empate.
– ¿Y cuánto es 2 por 1?
– Oferta.

Jaimito esta haciendo los deberes, pero tiene dudas, va y le pregunta a su padre:
– Papá, papa donde esta Rusia.
– Eso pregúntaselo a tu mama, que es la que ordena la casa.

A ver niños, si yo digo «Estoy buscando marido», ¿En qué tiempo estoy hablando?
Jaimito levanta la mano y dice:
– Tiempo perdido, maestra.

– Jaimito, ¿qué hacía Robin Hood?
– Robar a los ricos.
– ¿Por qué?
– Porque a los pobres no podía quitarles nada.

– Jaimito, si digo «fui rica» es pasado, si digo «soy hermosa», ¿qué es?
– Exceso de imaginación.

– Jaimito, ¿cuál es el indice de mortalidad en Ghana?
– ¿Será una muerte por persona?

– Jaimito dime una palabra que empiece por «D».
– Ayer.
– Ayer empieza por «A» y no por «D», dice la profesora.
– Es que ayer fue domingo.

– Jaimito, dime el principio de Arquímedes.
– La «A», señorita.

– Jaimito, dime cinco animales de África.
– Cinco elefantes, señorita.

– Pepito, ¿por qué has llegado tarde a la escuela?
– Porque he soñado que fuí a la Polinesia y como el viaje era tan largo me he despertado tarde.
– Y tú Jaimito, ¿por qué has llegado tarde a la escuela?
– Es que yo he ido a esperar a Pepito al aeropuerto.

– Jaimito, ¿por qué es famoso Colón?
– Por su memoria.
– ¿Por su memoria?
– Sí, porque en su monumento pone: «a la memoria de Colón».

– Jaimito, dime dos pronombres.
– ¿Quién, yo?
– Correcto.

– Jaimito, «llovía»… ¿qué tiempo es?
– Es un tiempo muy malo, profe.

– Jaimito, ¿cuál es el futuro del verbo bostezar?
– Dormiré.

– Jaimito, ¿has copiado el examen de Pedro?
– No.
– Sí, porque Pedro ha escrito en la tercera pregunta «no lo sé» y tú «yo tampoco».

– Pepito, ¿a cuándo hierve el agua?
– A 90 grados.
Interrumpe Jaimito:
– ¡Qué burro!, lo que hierve a 90 grados es el ángulo recto.

– Jaimito, ¿qué es un bastón?
– Un paraguas sin vestido.

– Jaimito, dime cinco cosas que contengan leche.
– Cinco vacas, señorita.

– Jaimito, dime los nombres de tres cuadrúpedos.
– Un perro, un gato y dos gallinas.

– Jaimito, ¿cómo se llama el animal que cambia de color?
– Semáforo.

– Juanito, dime una palabra que tenga varias «oes».
– Goloso.
– Muy bien, ahora tú Pablo.
– Horroroso.
– Muy bien, te toca Jaimito.
– ¡Gooooool!

– Jaimito, ¿por qué en invierno los días son más cortos y en verano más largos?
– Porque el calor expande las cosas y el frío las contrae.

– ¿Jaimito sabes nadar?
– Sí, señorita.
– ¿Dónde has aprendido?
– En el agua.

– Jaimito, tu redacción «Mi perro» es exactamente igual que la de tu hermano. ¿La has copiado?
– No, profe, es que tenemos el mismo perro.

– Jaimito, ¿cuántos corazones tenemos nosotros?
– Dos.
La profesora responde extrañada:
– ¿Dos?
– Sí, el suyo y el mío.

– Jaimito, ¿cuánto es 9 x 9?
– Los que conocemos nuestras limitaciones sólo sabemos hasta 9 x 1.

– Jaimito, ¿qué nombre se da a una persona que continua hablando aunque los demás no estén interesados?
– Profesora.

– Pedrito, dime las vocales.
– A, E, I, O.
– Te falta una, dilas otra vez.
– A, E, I, O, -repite Pedrito-.
– UUUHHH, -abuchea Jaimito-.
– Muy bien, Jaimito, -dice la profesora-.

– Jaimito, dime una palabra que empiece por la letra M.
– Cacerola.
– ¿Dónde tiene la cacerola la M, Jaimito?
– En el mango.

– Jaimito, la «M» con la «A».
– «MA».
– Ahora, repetido.
– Mama.
– Muy bien, pero con tilde.
– Matilde.

La profesora castiga a Jaimito:
– Escribe cien veces: «No debo hablar en clase».
Y Jaimito escribe: «(No debo hablar en clase) x 100».

En clase, explica la profesora:
– Todas las personas tenemos un pie más pequeño que el otro.
– Yo todo lo contrario, lo que tengo es un un pie más grande que el otro.

– En esta clase, el 50% de los alumnos no sabe calcular correctamente.
– ¡Pero si sólo somos 25, profe!

Le dice un compañero de clase a Jaimito:
– Jaimito, te sabes las tablas de multiplicar que mañana las pregunta la profesora.
– No.
– Haz como yo y escríbelas en el cuello de la camisa.
Al día siguiente dice la profesora:
– Jaimito, dime las tablas de multiplicar.
– Sí «profe», dos por uno dos, tres por cuatro doce, cinco por seis treinta… cien por cien algodón.

– Mamá, mamá, ¿las peras son transparentes?
– No, hijo mío.
– Entonces he comprado un kilo de bombillas.

– Mamá, mamá, hoy casi saco un 10.
– ¡Muy bien, Jaimito, pero… ¿por qué «casi»?
– Porque se lo pusieron al niño que se sienta a mi lado.

Jaimito se está tomando la sopita que le había preparado su mamá y pregunta:
– Mamá ¿papá por qué es calvo?
– Porque es inteligente y tiene muchas cosas en qué pensar -responde su madre-.
– Y entonces… ¿tú por qué tienes tanto pelo?
– ¡Cómete ya la sopa!

– Mamá, mamá, ¿en qué mano va este guante?
– En la derecha.
– ¿Y el otro?

– Mamá, mamá, no me esperes esta tarde.
-¿Por qué, Jaimito?
– Porque ya llegué.

– Mamá, mamá, mi redacción ha conmovido a la maestra.
– ¿De veras?
– Sí, me ha dicho que daba pena.

– Mamá, mamá, ¿me puedes dar 2 euros para un pobre hombre que está gritando en la calle?
– Jaimito, ¡qué corazón más grande tienes! ¿Qué es lo que grita ese hombre?
– Esto… ¡Helados a 2 euros!

– Mamá, mamá, hoy en la escuela hemos aprendido a hacer explosivos.
– ¡Qué bien, Jaimito! ¿y mañana qué os van a enseñar en la escuela?
– ¿Qué escuela?

La profesora le dice a los niños:
– Mañana tenéis que traer tres cosas para curar.
Va, Antonio, trae algodón.
– Quién te lo a dado?
– Mi padre.
– Para que sirve?
– Para tapar las heridas.
– ¿Qué te ha dicho?
– Que es muy bueno para acompañar con agua oxigenada.
Va, cristina: Trae agua oxigenada.
– ¿Quién te lo a dado?
– Mi padre.
– Para que sirve: para desinfectar las heridas.
– ¿Qué te ha dicho?
– Que es muy bueno para acompañar con el algodón.
Va, Jaimito: Dos bombas de oxigeno.
– ¿Quién te lo a dado?
– Mi abuelo.
– ¿Qué te ha dicho?
– Cabrón, cabrón…!

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